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Los sepulcros de la dolce vita

Posted by kique under Diana Morales (1 Respond)

De las puertas
cuelgan
cintas
cinematográficas
de exangües paisajes.

Sal y no sol.

Hay ráfagas
de hielo frappé
que caen
de diluvio
entre los vasos.

Hoy vi morir
un solfeo
en mi alfombra
y un manojo
de girasoles
se retorció
sobre su piel.

Ya sé
bajo qué nombre
aparezco
y desaparezco.

Supe que
el insomnio
solo se alimenta
de mis olvidos
y traslada
sopor hacia
su sangre.

Me mintió.
Yo le mentí.

Pero era verdad.

La balada rolliza
rebalsaba
de las inmundas
paredes
impregnadas
de su silueta.

Y no dije nada.

Resuelvo caracoles
mientras del otro
lado
preparan las brujas
su tetera con
cabello de niño.

La madrugada
acabó por
engullir
mis poemas
y traficar
con lejanas
primaveras.

Alma en penas,
penitas,
penumbre,
alambre,
pesadumbre.

Introduzco
mi lengua
que boga
en la
saliva océanica
de su apatía.

La fúlgida
despedida.

Aluvión
de esperma
en sábanas
desoladas.

Mi corazón
había dicho
sí.

Y paró.

EL GORDO

Posted by kique under Marco Portillo (No Respond)

Era una tarde calurosa en la costa sur.

Alberto permanecía sentado con el ventilador en la cara secando las gotas de sudor que caían de su rostro. El resto del cuerpo estaba hecho una sopa. Tenía sed.

El sol semejaba un huevo estrellando resbalando por el horizonte. A Alberto se le antojaba el sudor como aceite que caía del huevo estrellado. No había mucho movimiento pero su patrón le había obligado a trabajar ese día de semana santa. A la gente parecían interesarle otras cosas.

A esta hora de la tarde ya empezaba a sentir el punzón del hambre en el estómago. Si las penas de amor se sienten en el corazón, las penas de dinero se sienten en la panza. No había mucho dinero.

Había ajustado un poco como para comprar un sándwich en un restaurante de comida rápida situado en el mismo comercial. Uno de esos combos económicos que salieron hace poco cuando se dieron cuenta la gente cada vez cuida más sus gastos y las cosas son cada vez más caras. Difícilmente era algo que le fuese a llenar la barriga pero quería darse ese pequeño placer.

Mientras tanto veía la tele en una de las pantallas colocadas en los exhibidores de una venta de electrodomésticos. Las solas imágenes eran hipnotizadoras y aunque no escuchara nada imaginaba los diálogos. Algunas películas que pasaban ya las había visto antes. En el mejor de los casos ponían un DVD en inglés con subtítulos y así entendía mejor toda la acción.

Casi sin notarlo, un niño de unos ocho años pasó como un zumbido frente a él. Ya estaba acostumbrado a ello. Había un grupo de cinco o seis niños que se le acercaba a los visitantes y les ofrecían cosas: “Qué le traigo don, un champú, un desodorante, se lo traigo a mitad de precio, si es pequeño se lo puedo traer.” Muchas personas ignoraban semejante oferta pero siempre había gente que no podía resistir la tentación de pagar menos con tal de ahorrar algunos centavos. En fin, que de vez en cuando se veía a los niños correr por el comercial.

En el estacionamiento del comercial se hacían pasar por cuidadores de carros. Es decir, cuando rechazaban la oferta de mercadería robada se ofrecían a cuidar el carro. O lavarlo; todo, claro está, a un módico precio.

Alberto ya estaba aburrido y hambriento. Como nadie más que las moscas visitaban su local se decidió a cerrarlo e irse a casa. La noche empezaba a caer y las sombras se hacían cada vez más largas.

Salió del comercial para dirigirse al restaurante de comida rápida que se encontraba convenientemente en medio del estacionamiento. Los niños ladrones habían terminado también su jornada. Algunos se ufanaban de lo ganado ese día, otros callaban por temor a robarlo. En medio de todos estaba el gordo.

El gordo era visiblemente mayor que los demás niños, aunque no por mucho; tal vez dos años. El caso es que era más alto. Pero allí terminaba su ventaja sobre los demás. Tenía un defecto en una pierna que lo hacía cojear, lo que lo hacía poco apto para correr, además cierto nivel de retraso mental le impedía tener la misma agilidad mental que los demás. Esto lo hacía constante víctima del acoso de los demás.

Alberto fijó su vista en el grupo mientras los niños empujaban y molestaban al gordo. Lo único que podía hacer era cuidar uno que otro carro. A veces también iba acarreando una cubeta con agua mugrosa y un trapo para lavarlos. Solo de vez en cuando por compasión alguien le dejaba cuidar o lavar su automóvil, pero en muchos casos los demás niños le robaban el dinero y él no podía defenderse.

Esa noche el gordo iba cuidando lo único que había conseguido en el día: una bolsa de arroz casi podrido. “Vos gordo, ¿de dónde sacaste esa bolsa?” decía uno, “¿Te la regalaron o la sacaste de la basura? conociéndote seguro en la basura la encontraste.” Lo empujaban y lo insultaban.

“Gordo marica” le decían y se iban corriendo.

“Gordo hueco” se turnaban en empujarlo y se iban corriendo a una distancia segura.

El gordo se volteaba cada vez que alguien lo empujaba por la espalda y lo empujaba, gritaba y trataba de correr. Cuando veía que los demás estaban lejos de su alcance se ponía furioso, Alberto casi podía verlo temblar de impotencia. Los niños pueden ser crueles -pensó- y los niños de la calle más todavía.

Uno de ellos se le acercó y le arrebató la bolsa de arroz. “¿Esta es tu cena? Le decían burlonamente, vení por ella pues.”

¡Nooo, dámela, mi arrooooz! Decía el gordo apretando los dientes con furia, el rostro rojo en cólera. Lágrimas rodaban por su rostro mientras los otros se la pasaban entre sí.

Alberto observó la escena por unos minutos con una mezcla de ternura y enojo. Se miró a sí mismo muchos años antes cuando él mismo era objeto de burlas en la escuela por su estatura pequeña y su delgadez.

El gordo ya estaba en pleno llanto amargo, presa de la desesperación. No podía alcanzar a nadie de los que corrían a su alrededor y se reían de él, tenía hambre y lo único que había logrado conseguir durante el día le había sido robado.

¡Váyanse, déjenme solo, váyanse ! Habría querido desaparecerlos a todos y que lo dejaran solo. Que se fueran a otro lado. Él solo quería estar solo y comer en paz.

- ¡Bueno patojos cabrones! Tronó un grito atrás de la rueda. ¡Dejen de molestar al gordo, váyanse a joder a otro lado!

La mancha de niños volvió a ver a Alberto que se abrió paso entre ellos y jaló al gordo de la mano. ¡Se me van de aquí o los pateo yo, a ver si quieren que los moleste alguien mayor! Sabía que el gordo era mayor que ellos, pero mentalmente era un infante apenas.

Al fin se dispersaron y dejaron la bolsita tirada a unos diez metros. Alberto se acercó. Olía realmente mal, el calor pudre los alimentos rápidamente.

Esto no sirve gordo, vení, te voy a invitar.

No sabía su nombre, ni era necesario, probablemente ni él mismo lo sabía.

Entraron al restaurante y pidieron un sándwich para llevar, salieron al estacionamiento donde se sentían más cómodos y en unas gradas el gordo lo devoró rápidamente.

Si te vuelven a molestar avísame yo te voy a defender. ¿Oíste? También te voy a traer algo para que comás, aunque sea un sanguchito nos compartimos.

El gordo no respondía, no levantó la mirada, solo masticaba viendo al suelo. En algún momento a Alberto le pareció ver que el gordo asintió moviendo la cabeza de arriba abajo torpemente. Eso fue suficiente.

Dos semanas después colocaron unos sensores especiales en la entrada del supermercado para que sonaran la alarma si alguien sacaba algo sin haberlo pagado. Los guardias de seguridad echaron a los niños que cuidaban carros y los amenazaron con meterlos a la correccional si los volvían a ver por allí.

Alberto nunca volvió a saber del gordo.

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Posted by kique under kiQue (No Respond)

despertar de madrugada/ necesario/ obligatorio/ maldito calor/ madrugada/ el maldito silencio/ oscuridad/ silencio/ la tinta se ha vuelto sangre/ mas silencio/ desesperación/ idea/ sueños recurrentes/ un indígena en manto rojo/ conjuros/ palabras se han olvidado/ acciones mentiras/ olvido/ escritas/ la tinta se hace sangre/ sin alternativa/ dejar salir/ eyacular/ a solas/ la tinta debe fluir/ sin ideas/ el semen al agua/ falta su carne/ sus entrepiernas/ silencio/ frio/ oscuridad/ mantener un sueño/ pasado/ humo/ recuerdo/ humo/ formas femeninas/ silencio/ el semen se va al rio/ en forma de raíz mandrágora/ infierno en hielo/sentado aun en la sala/ madrugada/ silencio/ hacer tinta la sangre.

Versos Perversos – Vanessa Ramos

Posted by under anonimo, Vanessa Ramos (No Respond)

Vivimos en una sociedad que poco nos deja a la imaginación, porque es escaso el cultivo de la creatividad a través del arte, especialmente de la poesía. Es un hecho que en Guatemala no hay mucho interés por la misma, debido a factores estructurales económicos, sociales e incluso políticos. A mi criterio, la poesía es de todas y todos, el ejercicio del poeta debe ser llegar hasta los ojos de la sociedad. Es así que la Editorial Alambique, dedicada a la publicación de libros hechos completamente a mano, tocó a mi puerta y me propuso lanzar un poemario, yo felizmente, acepté. Por lo que, debido a mi falta de interés por presentar un material en el que se lean unos cuantos poemas, perversamente, otros artistas estuvieron interesados en intervenirlos desde su perspectiva artística en diferentes disciplinas: música, pintura y fotografía. En esta presentación, las y los participantes a la misma, podrán percibir la poesía de otra manera, incluso experimental…así tal vez más personas se interesan por rasgar las guitarras calladas que llevan dentro y por qué no, escribir poesía también.

En esta intervención perversa participan: Carolina Pineda (pintora), introAcido (Música), Jessica Ocampo (Fotografía), Marlon Valenzuela (Música), Alex Mar (Fotografía), Gina Sigui (Pintura) y Es Bird (Pintura). Editor Marco Valerio Reyes Cifuentes y presenta Pablo Sigüenza.

 

***

Empezar mil veces a comer como polilla
no es novedad en mis dedos.

Es que las balas están hechas para vos
hablando como telegrama,
siempre contundente,
ya servido,
ya vestido,
ya listo.

Para mí están hechas las pretensiones
y los bastos intentos inútiles
de versos,
de danzas,
de letras curtidas
tan lejanas de tu realidad.

 

***

La lluvia se llevó toda el hambre de la tierra,
nos dejó una arenilla imprudente
ardiendo entre los dedos.

Ayer fue ceniza,
hoy una caótica tumba
enfocada en el centro de la humanidad,
como tributo a la estupidez,
con posdata especial
para el olvido.

Así nos quedan los ojos
entre lamentos idiotas,
entre lágrimas de mentiras
sin escribir,
sin mover un dedo,
sin proferir poesía.

No tengo miedo,
siempre hemos muerto de hambre.

 

vanessa ramos

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cuando sueño de ti

Posted by kique under uip (1 Respond)

Cuando sueño de ti, sueño que sueño contigo. Solo de ti como todo. De ti los textos, de ti el recuerdo, de ti el amanecer y la noche. De ti mi andar por las calles. El someterme a nuevas vías, caminar en dirección contraria o hacerlo de un modo distinto. El perderme en las sombras de lo incierto – las nubes de la noche sin luna – olvidarme en el camino.

Cuando sueño de ti, despierto drenado de todo delirio. Insignificante, pacífico, trans-atlántico. Despierto a la realidad que no es la mía, sonrisa que no es la tuya. ¿Y tú? Encerrada en la mirada perdida, que busca un encuentro súbito. Un parpadeo de lo cotidiano y suspenderte en lo extraordinario.

Cuando sueño de ti/
sueño que sueño contigo/
contigo todo/
hasta el amanecer/
mi casualidad favorita/
mi único desvelo/
la única verdad /
que no me oculto/

Tu nombre es la voz de mi silencio. Eres infinita.

RUTINA

Posted by kique under Marco Portillo (1 Respond)

Cinco de la mañana, suena el despertador, la radio empieza con el programa mañanero para levantar los ánimos y endulzar la vida. Ella se queda con los ojos cerrados un rato, “un rato más” se dice para sí misma. Hoy, como otros días, tuvo que luchar contra las ganas de llorar al despertar.

Se levantó como un espíritu. Dejó caer la ropa en el suelo como si nada y fue al baño. Ignoró al espejo que le quería mostrar sus ojeras y fue directo a la regadera. El agua caliente se sintió muy relajante; se sintió líquida. Por un momento quiso desintegrarse en infinitas gotas de agua que viajarían por todo el mundo en un ciclo interminable. Caer al océano, evaporarse, hacerse nube y ver el mundo desde arriba para luego caer en lluviajo cosa hacia el mar, o caer en la tierra y hacerse parte de una planta, tal vez una linda flor.

Pero soñar despierto no es rentable y tuvo que apurarse, secó su cuerpo delicadamente, se vistió, algo de crema para las manos, algo de maquillaje para los ojos, sólo para disimular las ojeras un poco y salió a la calle.

El viento le acarició el rostro. Se sintió aérea, se imaginó ser parte del viento, desaparecer en una brisa y volar. Arremolinarse y ser libre, a veces el pensamiento de ser agua o viento le preocupaba un poco, ya saben, desintegrarse, dejar de ser uno mismo para formar parte de algo infinitamente superior. Aunque después pensaba que ese era precisamente el encanto de dejar de ser uno.

El tronar de los tacones la volvió al mundo real y se vio esperando el bus sola en la multitud. Cantidad de caras, figuras, colores, cabellos, olores. Los olores, era muy sensible a ellos y algunos le ofendían, podía diferenciar los champús, jabones, cremas, lociones. La mañana era siempre más agradable que la tarde cuando todo mundo va sudado y con olor a polvo. Sólo de vez en cuando notaba cuando alguien olía a sábana sucia o a no haberse cepillado los dientes. Pero el pensamiento le revolvía el estómago y prefería no pensar en ello.

Luego la lucha en el bus. Nunca pensó ser claustrofóbica, tal vez un poco agorafóbica. Como todos trataba de ver a ningún lado en específico porque qué incómodo es verle la cara a toda esa gente amontonada, todos con rostros inexpresivos, el ruido del motor, las bocinas de los autos alrededor, el radio a todo volumen con música estridente y los gritos de los ayudantes eran desesperantes.

Trató de recordar tiempos anteriores, más felices, tal vez los tiempos con él cuando se sentía de fuego, lenguas de calor la recorrían por completo y aunque estuviesen desnudos se fundían y no tenían forma de enfriarse. Hasta que todo se enfrió. Luego se sintió de hielo por mucho tiempo, no había más que hielo, frío por todos lados. El hielo no va a ninguna parte, no se mueve, parecía nunca derretirse.

Nuevamente tuvo que forzarse de vuelta a la realidad y bajar del bus, caminar a la oficina. Arregló su escritorio como todos los días, ordenado, pulcro, impecable. Encendió su computadora y se preparó para recibir a los clientes.

Entonces tenía que hacerse de piedra. Se ponía la máscara. Sabía mantener la sonrisa cordial para todos, ser una actriz, fingir interesarse en los problemas de los demás aunque a nadie le importaba lo que sucediera con ella. Atender a los clientes como si el mundo girara alrededor de ellos aunque fuesen unos idiotas pedantes. El cliente siempre tiene la razón.

Sabía ignorar y desviar cualquier insinuación, invitaciones, chistes en doble sentido e indirectas que le dijeran. Algunos hombres pueden ser muy tenaces y directos. Pero ella no estaba para esos menesteres. Lo único su único interés era el trabajo de forma casi automática mientras su mente se imaginaba en un lugar hermoso donde se ella era el universo mismo.

Luego llegar a casa y enfrentar sus demonios, todas las noches eran largas, pero la rutina a veces es lo mejor que tenemos. Ya mañana será otro día.

x

Posted by kique under kiQue (2 Responds)

es saber que están ahí
miles de hojas que se manchan
se perderán en el tiempo
pudriéndose o comidas por ratas.

hoy ya no soy él que fui
no seré el que quise
mucho menos soy aquel que guardo
esas hojas, pero soy

por momentos este
fuera de espacio y tiempo

ESPACIOS ENEMIGOS

Posted by kique under uip (1 Respond)

En un cajón descansa
tu rostro en papel y grafito
Ahí donde duerme tu mirada
junto a mi correa de perro
empaco los pies
la voz y las manos
Sabes muy bien
que no iré más lejos

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El Hijo de Ixquic / Der Sohn Ixquics

Posted by kique under kiQue (No Respond)

KiQue

Los encuentros con él son cíclicos, regularmente en medio de un café con mi cigarro midiéndonos el tiempo. Nos encontramos en las calles del centro de Guatemala, algunas veces en una habitación verde donde se permite el silencio y muchas otras fuimos disfrutando del mundo herbívoro. Siempre ha sido un personaje meditativo, discreto y observador. No me extrañó nunca que me escribiera para comentarme que estaba trabajando en su segundo material. El primero, Momentología y las Rosas, me pareció su primera muerte. En este libro nos deja claros varios puntos: su necesidad de escribir como parte de un proceso vital, la observación y la discusión del infinito, los sueños, el amor y claro, que nació con alas, que se iba, pero que regresaría después de un largo viaje.

Dentro de nuestras pláticas acudimos a la mitología como una necesidad espiritual, al retorno de nuestras raíces. Nos fuimos al Popol Vuh, yo escribiendo de mis abuelos Ixmucané e Ixpiyacoc y el Hombre Pez después de mucho silencio me explicó la resurrección de los gemelos hijos de Ixquic, como parte de la salvación espiritual, el concluir un ciclo y reaparecer como un ente nuevo. Si los señores de Xibalbá se ensañan en acabar contigo, está bien, al final eres eterno, reaparecerás renovado y en una nueva forma. Sabía que el Hombre Pez era una renovación, una nueva etapa.

Encuentro el proceso de resurrección del Hombre Pez en los tres capítulos del libro. Hombre Pez como la definición del individuo renovado y dispuesto a empezar:

Hombre-pez
Explosión
Flamante

La Mañana como el punto simbólico y contemplativo de un despertar, a un descubrir:

Despertar un poco más temprano y desayunar un poco más liviano. Tal vez así amanece más rápido

La experiencia ya en vida, después de esa mañana en Los Versos :

existe en la lluvia
un único instante glorioso
y el agua no toca el suelo

Se deja claro el despertar a la experiencia y ahora solo queda esperar una nueva muerte como proceso concluido.

La literatura contemporánea se encuentra en constante transformación. La cultura del Blog resulta ser una selva inagotable de información y actores. Luis Hurtarte rompe esa conformidad que se encuentra en los medios literarios y forja todo un proyecto escapando del anonimato. Deja este documento como una fracción de su vida y nos deja al descubierto su silencio, su meditativa forma de escuchar, la síntesis de varios años de viajes, convivencia y desarrollo dentro de otras culturas.

Leerlo nos interna más en ese individuo sensible, capaz de llevarnos por un momento dentro de sus conceptos sentimentales y sutiles. Es una invitación a retomar el mito y no abandonarlo en un concepto intelectual. Es la experiencia misma de un conocimiento heredado por generaciones, un método para reencontrarnos a nosotros mismos.

“Y cuando lo vi de nuevo estaba fuera del agua y era un hombre pez…”

Guatemala, agosto del 2011.

Der Sohn Ixquics

KiQue

Die Treffungen mit ihm sind zyklisch, normalerweise in einem Café mit meinem Zigarrette als Zeitmesser. Wir treffen uns auf den Straßen im Zentrum Guatemalas, manchmal in einem grünen Raum, wo die Stille ist erlaubt, oder beim Genuss der herbivoren Welt. Er war seit jeher eine besinnliche, zurückgehaltene und beobachtende Persönlichkeit. Es war für mich keine Überraschung, als er mir von seinem zweiten Buch erzählt hat. Das erste, Momentología y las Rosas, war für mich seinen ersten Tod. In diesem Buch stehen einige Punkte fest: sein Bedürfnis nach dem Schreiben als Lebens-Verfahren, die Beobachtung und Diskussion des Unendliches, die Träume, die Liebe und natürlich, dass er mit Flüglen geboren wurde, dass er von uns wegflug aber auch dass er nach einer langen Reise zurückkehren wurde.

Wir sprechen über Mythologie als ein spirituelles Bedürfnis, wie eine Rückkehr zu unseren Würzeln. Wir sind nach dem Popol Vuh gegangen, ich habe über meine Großeltern Ixmuxané und Ixpiyacoc geschrieben und der Mann Fisch erklärte mir die Wiedergeburt der Zwillinge, der Söhne Ixquics, als Teil des Seelenheils. Ein Zyklus endet und erscheint wieder als ein neues Wesen. Wenn die Herren von Xibalbá dich töten wollen, dann ist das in Ordnung. Am Ende bist du ewig und wirdst in einem neuen Form erscheinen. Ich habe gewusst, dass der Mann Fisch eine Erneuerung war, einer neuen Phase.

Ich finde den Auferstehungsprozess des Mannes-Fisches in den drei Kapiteln des Buches. Mann Fisch als die Bestimmung des erneueten Individuums und bereit zu beginnen:

Mann-Fisch
Knall
Feurig

Der Morgen, wie der Punkt eines Erwachen der Entdeckung:

Ein wenig früher aufwachen und ein wenig leichter frühstücken. Vielleicht
kommt so der Morgen schneller.

Das Lebenserlebnis nach diesem Morgen in die Verse:

Es gibt in dem Regen
einen glorreichen Augenblick
und das Wasser berührt den Boden nicht

Es bleibt klar das Erwachen und jetz können wir nur auf einem neuen Tod warten, der den Prozess konkludiert.

Die zeitgenössiche Literatur befindet sich in einer ständigen Veränderung. Die Blog-Kultur wird zu einem unendlichen informations und Persönlichkeits Dschungel.Luis Hurtarte verlässt die Konformität und schafft ein ganzes Projekt von der Anonymität weglaufend. Er lässt uns sein Schweigen, siene Entwicklung in andere Kulturen und die Synthese von vielen Jahren von Reisen in diesem Dokument.

Ihn zu lesen vertieft uns in diesem sensibeln Individuum mit der Fähigkeit uns durch seine gefühlvollen und subtilen Konzepte zu tragen.Es ist eine Einladung den Mythos wieder aufzunehmen und ihn nicht in einem intellektuellen Konzept zu verlassen. Dies ist die Erfahrung einer geerbten Kenntnis, eine Methode uns wieder zu finden.

“Als ich ihn wieder sah,verliess er das Wasser und war ein Mann Fisch…”

Guatemala, August 2011.

+ aCIDo

Posted by kique under Uncategorized (No Respond)
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